La frecuencia del botox depende del patrón muscular de cada paciente, de la zona tratada y del objetivo del tratamiento. No existe una regla universal que funcione exactamente igual para todos.
En muchos casos, la aplicación se plantea cuando el efecto previo comienza a disminuir y reaparece gradualmente la actividad muscular. Este seguimiento debe hacerse con base en una valoración médica y no solo por calendario.
Aplicarlo demasiado pronto o sin indicación adecuada puede no ser la mejor estrategia. Una buena medicina estética busca equilibrio, seguridad y naturalidad.
El seguimiento periódico permite observar la evolución y ajustar el plan de tratamiento de forma responsable. Esto resulta especialmente importante en pacientes que desean prevención, mantenimiento o corrección de líneas ya marcadas.
